Carta a Mateo (el primer día de escuela)

Mateo:

Hoy, como muchos otros niños, fuiste por primera vez a la escuela. Y sí, Mateo, tu mamá la aprehesiva, la posesiva, la “chipilona”(como a algunos les parece que soy), se acostó muy tarde una noche antes por hornearte las galletas de avena que te ibas a llevar de lonche y se despertó muy temprano en la mañana a prepararte el desayuno y todo lo demás.

Según yo intentaba hacerme la fuerte para transmitirte valor y tranquilidad ante la nueva experiencia, pero, Mateo, de nuevo y como tantas veces fuiste tú el que me puso el ejemplo a mí. Hoy más que nunca estoy convencida de que no estoy en tu vida para educarte, ni para criarte, estoy para acompañarte incondicionalmente y esa es, a final de cuentas, la mejor forma de educar y de criar.

Mateo, yo también fui a la escuela, pero tú has sido mi mejor maestro, el más grande, el más entrañable. Basta recordar cómo han sido estos casi cuatro años que hemos estado juntos en casa, las noches, las mañanas, los cuentos, los juegos, las palabras, los besos, los abrazos, las caricias, tus enojos, los míos, tu llanto, el mío, las carcajadas, los rayones en  las paredes, tus manos moradas pintadas en la cochera, el gato con botas que dibujé para ti, los juegos de mesa que más te gustan, la leche de coco que te encanta, Rogelito, tu triciclo… Sigue leyendo

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Vivir el modelo “tradicional” de familia y no morir en el machismo

Hay cosas que me quedan bastante claras, una de ellas es que por más que se crean programas, campañas, contenidos en televisión, líneas telefónicas de denuncia anónima y tal, la violencia contra la mujer no está disminuyendo, incluso pareciera que aumenta y no es raro escuchar en las noticias internacionales, nacionales y locales casos verdaderamente indignantes. La nota policíaca en Hermosillo incluye siempre varios casos de violencia intrafamiliar en los que, por lo general, el alcohol y las drogas están involucradas. Esta es una cara del problema.

Hay otra cara, que es mucho más sutil y prácticamente aceptada por todos, se da en el interior de los hogares, sin golpes, sin gritos, sin alcohol ni drogas de por medio, son los modelos de conducta machistas que se reproducen y se repiten en los hogares. Sigue leyendo