Leer en voz alta

Estudié Literatura en la universidad. Cuando entré a la carrera creía que la literatura podía salvar al mundo, con el tiempo me di cuenta que la literatura con suerte puede salvar mi mundo, lo cual es aún mejor. Si mi mundo cambia, cambia también el mundo de mis hijos, de los hijos de mis hijos y de varias generaciones por venir; y ese es en realidad el verdadero y auténtico cambio, el que se gesta al interior de los hogares, en ese espacio cotidiano tan devaluado hoy en día en un mundo donde los logros en el ámbito público son lo que nos hace personas exitosas. Los logros domésticos, íntimos, cotidianos, no dan estatus ni producen ganancias. Pero ese es otro tema.

Lo que quiero platicarles es que nuestros hijos pueden aprender cosas valiosísimas en casa, las más valiosas incluso, como es el caso del hábito y el disfrute de la lectura. Cualquier esfuerzo en las aulas escolares por animar a la lectura es un juego de azar, aún así es necesario jugarlo porque un solo alumno que se beneficie de él vale totalmente el esfuerzo, yo misma soy ejemplo de que un buen maestro y un buen programa pueden tener éxito al animar a la lectura a sus alumnos, aún así, y es por eso que los intentos en escuelas tienen pocos resultados, el entusiasmo por la lectura es uno de esas experiencias que no se enseñan, más bien se transmiten, primero con el ejemplo y después con pequeños actos cotidianos y casi invisibles. Sigue leyendo

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Lunes sin carne #1

De alguna manera nos hemos convencido de que una comida no es comida si no tiene carne, pollo o pescado; comemos carne de forma excesiva y eso termina repercutiendo en nuestra salud y en la salud del medio ambiente. A nivel nutricional no es obligatorio eliminar las carnes o los productos de origen animal para estar saludables, pero sí es necesario ser moderados con ellos y buscar los de mejor calidad, no necesariamente con certificación orgánica, pero sí que provengan de animales camperos, de libre pastoreo, que hayan recibido alimentos de calidad y no sólo que les engorden y que no hayan sido tratados con medicamentos, antibióticos y hormonas. Así nos aseguramos de que fueron criados de una forma más respetuosa de acuerdo a su naturaleza y sus necesidades.

Pero, al menos en Hermosillo hay pocas opciones para conseguir carne con esas características (más adelante les contaré en qué lugares se pueden encontrar) y los que hay sinceramente son carísimos, así que lo más sensato sería reducir al mínimo estos alimentos de la crianza convencional y procurar alimentarnos con más vegetales, frutas, granos, cereales integrales y frutos secos.

En casa no somos vegetarianos, pero la mayoría del tiempo comemos como si lo fuéramos. Nuestros antepasados prehispánicos solían alimentarse de animales en celebraciones y ocasiones especiales, algo así podríamos implementar nosotros.

Es por esto que este blog se une al Movimiento Lunes Sin Carne. ¿En qué consiste? Sigue leyendo